nato dice: che, a la tarde vamos a volar…
el_lui dice: mmm…
nato dice: podés ir?
el_lui dice: no creo, estoy con laburo en la oficina.
el_lui dice: quienes van???
nato dice; vamos Sergio, huguito, cesar y yo. querés ir?
el_lui dice: mmm… me estás tentando…
el_lui dice: para que hora quedaron y hasta que hora crees que van a estar???
nato dice: para las 12:30 en ñu guazú y hasta no mas de las 4.
el_lui dice: mmm…
el_lui dice, ok, como hacemos? Te llamo en 5 minutos
Y así empezó todo.
Cuando decía que uno se llena de cómplices cuando vuela, es porque es así; y lo comprobé ese día.
Total, que de todos modos tenía que estar en mi casa al mediodía porque me habían cortado la electricidad por error y luego de pasar esa mañana por la ANDE a putear a quien se me pusiera delante quedaron en pasar a esa hora a reconectar el servicio y necesitaban que esté presente. Como se trata que de un ente público no esperaba que cumplan su palabra, así luego de informa en la oficina de aquello y de avisar que quizás volvería “algo” tarde, salí corriendo a casa.
Llegué, me cambié de ropa, preparé mi equipo, salí a esperar a que Nato pase a buscarme. Antes de ir al campo entregamos algunos ramos de flores -Nato tiene una florería-, luego pasamos a buscar a Cesar y de ahí a Ñu Guazú.
Llegamos, sacamos los equipos y el viento estaba un poco alto para volar. Ínterin había llegado un chico que ese día empezaba el curso.
Practiqué mi inflado, el viento se daba para eso. Manejar la_colo se va haciendo más fácil, más instintivo. Ya somos más amigos.
Voló Cesar. La salida fue otras de las suyas, el vuelo corto, arriba estaba movido y las térmicas muy rotas por el viento.
Después salieron Hugo con el chico nuevo en tándem. El pasajero, luego del vuelo, terminó más que satisfecho y con más ganas de seguir con el curso.
Ahora mi turno.
Preparo todo el equipo, me engancho la cuerda y al rato salimos. Todo va bien, sin mayores contratiempos. El viento estaba algo cruzado y las correcciones las venía haciendo bien. A mitad de pista y estando a cerca de los 100 metros de altura escucho un ruido y dejo de sentir tracción. Veo la cuerda caer y Cesar que me pregunta por radio que pasó. Me fijo en el suelte y descubro que de soltó el fusible, no que daba otra que encarar el descenso. Solo pude avanzar unos metros y aterrizar. Mi 2do aterrizaje de pie y sin problemas, las rodillas intactas y agradecidas.
Ahora tocaba en vuelo en tándem con Nato. Debo confesar que no me sentía muy a gusto con esto. No se el por qué de esto. Me pongo el arnés, me engancho al resto del equipo y salimos. Vamos subiendo sin sobresaltos a la misma altura a la que se corta el fusible dejamos de avanzar y de ganar altura y Nato decide que soltemos. Avisamos por radio de esto y lo hacemos. Me agarraba fuerte del soporte del arnés, como si solo pudiera colgar de mis manos, me doy cuenta de lo innecesario de esto, me relajo y disfruto del vuelo que para eso estamos. Avanzamos algunos metros y bajamos. Otro aterrizaje tranquilo.
Para todo esto ya estamos sobre las 5 de la tarde. Ya no tenía tiempo de volver a la oficina, Cesar llegaba tarde a continuar un trabajo pendiente, Nato recordó que tenía unos ramos que entregar a esa hora, Hugo debía volver a lo suyo y también se le hacía tarde. Pero no importaba, estaba todo bien. Habíamos volado y allá arriba se dejan todos los problemas en el piso.
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